Mulet ha recordado que España llega siempre tarde y mal a este tipo de conflictos “ somos uno de los Estados que nutre de armas a las zonas en conflictos, armas que son usadas no para el tiro al plato, sino para matar personas, por ello, cuando vemos masacres como la de Siria, o por ejemplo al régimen de Arabia Saudí, cuando pedimos el cese de esta venta es cuando se ha asesinado con armas “ made in spain”.
El senador ha lamentado que la UE no haya podido imponer el embargo de venta de armas a Turquía, y que se comparta con el régimen sanguinario de Erdogan la pertenencia a la OTAN “ la actitud de España dista mucho de la contundencia de Francia o Alemania que han hecho efectiva el cese de venta de armamento, pero pensamos se ha de ir más allá, aplicando las sanciones internacionales que correspondan y revisando los acuerdos para acercar la adhesión del país a la EU, “ un país que atenta con esta impunidad contra los derechos humanos no puede tener un estatuto especial, de asociación privilegiada”
Compromís viene exigiendo que se ha de verificar el uso y usuarios finales de las armas exportadas por España, así como reforzar el control parlamentario y la transparencia, adecuando plenamente la legislación española en el Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA) ratificado por España el 3 de junio de 2013, reflejando la prohibición absoluta de exportación de armas cuando exista un riesgo sustancial de que se empleen para facilitar o cometer violaciones graves del derecho internacional de los derechos humanos o del derecho internacional humanitario.
Para Mulet es indecente que España saque beneficio económico de los conflictos armados “ España ha sacado tajada de la venta de armas, han pasado de la venta de 400 millones de euros en 2004 en armes a los 3.428 millones de 2014, ocupando el puesto séptimo en el ranking de exportación de armamento que publica el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI).
El Tratado Internacional sobre Comercio de Armas (TCA) que finalmente entró en vigor el 24 de diciembre de 2014, implica que todos los Estados firmantes deben respetar normas estrictas sobre la transferencia de armas, con el objetivo de reducir el flujo de armas que alimenta sangrientos conflictos, atrocidades y represión estatal en todo el mundo. Las normas del TCA contemplan que los Estados deben detener cualquier transferencia de armas que crean que se utilizarán para cometer genocidio, crímenes de lesa humanidad o crímenes de guerra.